año 3957
Año 3957, la universidad, ante la escased del empleo, la calificación de "basura" o "vómito" del existente, la eliminación de la mili y la desmovilización social juvenil generalizada, se ha convertido en el nuevo punto de encuentro y acumulación de jóvenes de edades entre los 18 y 35 años.
Así, el Consejo Superior de Universidades, ante el gran fracaso estudiantil y las acuciantes necesidades sociales de retener a los jóvenes, decidió, en el 3933, aumentar la duración de las carreras. A partir de estudios concienzudamente realizados, mediante la utilización de medios estadísticos por matemáticos como la campana de Gauss y la de Notre Dame, se determinó la nueva duración de los estudios universitarios, pasando a 6 años las diplomaturas e ingenierías técnicas; y a 9 las licenciaturas e ingenierías superiores. El resultado fue la inmediata elevación de las medias de duración de las carreras en tres años mas de los oficialmente previstos, un descenso muy pronunciado del paro, al 52%, además de un aumento en el fenómeno ya conocido de la expulsión de los padres del hogar familiar por parte de los conyuges de los hijos. Esta expulsión fue reafirmada por varias sentencias del Tribunal Constitucional basandose en el derecho constitucional de intimidad de las parejas que son dignas de ver, es decir, de las menores de 35 años (STC 123/49 y 987/52).
De esta forma, para evitar estrés que causaban las clases en los estudiantes, los docentes introdujeron unas nuevas asignaturas troncales que esperaban fuesen de gran acogida: "Teoría y práctica de cafetería" y "Observación participante en el botellón", ambas de 30 créditos anuales. En la facultad de CCPP y sociología de Granada fue imposible impartir la primera de ambas asignaturas debido a la carencia de infraestructura. La segunda, en cambio, tuvo una muy buena acogida por los vecinos de la ciudad. Pues bien, ambas asignaturas tuvieron un seguimiento irregular, muy escaso frente al esperado, lo que llevo a formular la tercera ley de la dinámica social estudiantil: "Haya lo que haya, a clase no vayas", que tuvo unas consecuencias metodológicas muy importantes.
Por último, surgió un nuevo movimiento estudiantil mayoritario, los llamados "Frente revolucionario estudiantil", también conocidos por la comunidad docente como las "Hordas de los universitarios barbudos". Esta asociación, que no admitía a estudiantes menores de 25 años, barbilampiños o que no hubiesen empezado al menos dos carreras, se convirtió en un azote para rectores y decanos, llevando a cabo, entre otras, numerosas actuaciones a favor del colectivo de estudiantes presos por impago de matrículas, como la asistencia intensiva a las tutorías, lo cual llevó a la extenuación y agotamiento de varios profesores, no muy asiduos de su despacho o, como científicamente también se dice, con culo de mal asiento.
cecilio santiago alcalde 00